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Para reiterar la directriz de los guionistas Greenberg y Corbett, Robbins indica, “La primera cosa que queríamos hacer era una película divertida. Después, queríamos darle un tipo de encanto y emotividad. Los vínculos entre los personajes le dan a la película su esencia, que está envuelta en la comedia”.
La compleja logística del proyecto era intimidante. “Fue complicado darle vida a una película como esta, comenta Robbins. “Hay todo un mundo en el interior de la cabeza de Dave / Eddie, donde existen estas personas minúsculas. Después tienes a Dave ahí afuera en el mundo ‘real’. En seguida, y por encima de todo ello, tienes a Eddie interpretando a una nave en el exterior y al capitán de la nave en el interior.
“Al principio estaba nervioso, preguntándome cómo iba a interconectar todos estos elementos”, continúa Robbins. “Cómo iba a ser Dave, porque no es humano y no es un robot — ¡es una nave!”. Mientras Robbins luchaba contra estos retos, Murphy se estaba introduciendo fácilmente en los zapatos de Dave y del Capitán. “El primer día de rodaje le tomó a Eddie quizás 45 minutos en apropiarse de los personajes”, recuerda el director. “Hizo los papeles diferente con respecto a cualquier otra cosa que haya hecho antes”.
El productor Todd Komarnicki estaba maravillado con los prodigiosos talentos cómicos de Murphy, a los que Komarnicki compara con aquellos de algunos de los titanes de la comedia más renombrados en la historia del cine. “En “Tripulación Dave”, Eddie está haciendo la clásica comedia física de la vieja escuela, en la misma línea de Buster Keaton y Charlie Chaplin. Cuando interpreta a la nave [también conocida como “Dave”] mientras se abre paso por la ciudad de Nueva York, intentando disimular el hecho de que no es uno de nosotros, hay una inocencia y pureza en su actuación que puedes ver toda en la espiritualidad de su mirada”.
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